El funeral de don Alejandro transcurría en medio del dolor cuando una inesperada discusión sorprendió a todos los presentes. Un hombre que había trabajado como su chofer llegó para darle el último adiós, pero fue rechazado por la familia.
Convencidos de que no tenía lugar entre los asistentes, intentaron apartarlo sin escuchar sus razones. Sin embargo, antes de que pudiera marcharse, apareció una notaria con un sobre que cambiaría por completo la situación.
La representante legal explicó que don Alejandro había dejado instrucciones muy claras y que aquel hombre debía permanecer junto a la familia durante la ceremonia.
La revelación dejó a todos desconcertados.Cuando el contenido del documento comenzó a salir a la luz, quienes lo habían tratado con desprecio comprendieron que no era simplemente el chofer.
La verdad prometía cambiar para siempre la imagen que todos tenían de él.